Romper el vínculo

La primera vez que vi que te metían una sonda para aspirarte pensé “no pasa nada, esto no es para siempre”

Cuando un día teniéndote en brazos, tu saturación (nivel de oxigeno en sangre)  caía en picado y salieron corriendo 3 enfermeras de la UCI a tu rescate, yo sólo pude disculparme con ellas y contigo por no haber hecho nada. Aún me acuerdo de Ana la enfermera decirme “mamá lo has hecho muy bien, te has quedado quieta para dejarnos trabajar. Ahora Alba necesita tus brazos que menudo susto se ha dado”.

El día que la doctora decidió que te llevaría a casa, le dijo a Mónica la enfermera “hay que enseñar a esta mamá a que aspire”, yo me lavé la manos y empecé a aprender.

Si llegaba al hospital y me decían “hemos tenido que espabilarla un poquito” significaba que habían usado el ambú para rescatarte.

Otro día me dijeron “Alba no puede salir de la UCI sino aprendes a hacer cambios de cánula, en cualquier momento puede obstruirse la cánula y no dará tiempo a que los servicios de emergencia lleguen “, yo volví a lavarme las manos y aprendí.

“Ana tenemos que enseñarte a usar el ambú si quieres llevarte a Alba a casa” y practiqué.

Estábamos en casa las dos solas cuando tu saturación volvía a caer, no estaban las 3 enfermeras de UCI… aspiré, vacié tu estómago, cogí el ambú y las dos volvimos a respirar. Así fue como aprendí a quedarme durante las dos horas que duraba tu toma cinco veces al día, delante tuya, para anticiparme a cualquier cosa que pudiera suceder.

Íbamos camino de fisio cuando la cánula se obstruyó, en mitad de la calle, te cambié la cánula, oyendo en mi interior los pasos a seguir que me habían repetido mil veces en el hospital. Cuando llegó la UVI móvil yo ya tenía a salvo, nos trasladaron y cuando llegamos al hospital y vieron el moco que había obstruido la cánula me dijeron “has salvado a Alba”. Y así aprendí a sentir como pasaba la sonda por la cánula para que nunca más volviera a suceder.

Durante esta época nadie quería quedarse a solas contigo, todo el mundo decía “con mamá”.

Poco a poco te has ido haciendo más fuerte y ya no das sustos. Así que los terapeutas han aprendido a aspirar y puedes quedarte con ellos, aunque me dicen “pero no te vayas de la sala de espera”.

En el cole te aspiran diferentes profes y yo puedo estar en el despachito.

Natalia quiere enseñarte a aspirarte a ti misma, tienes un control increíble sobre dónde y cómo está el moco.

Nos dicen tantas veces que tenemos que romper el vínculo para dejarte crecer…

Para poder romper el vínculo, hay que conocer nuestra historia y entender que nuestro destete tiene que venir acompañado de personas dispuestas a saltar a tu rescate.

Yo ya estoy en ese momento en el que veo que dentro de unos años serán tus compañeros lo que te cuidarán mejor que nadie. Ya saben cómo funciona el aspirador y a veces me dicen “si quieres la aspiro yo”.

Alba se que aún sientes miedo cuando me voy, que necesitas saber dónde estoy, pero debes de saber que mamá siempre estará, como la abuela conmigo.

 

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