Lo incluimos como tradición familiar.

Cada vez que empieza el momento de hacer el nuevo corsé, me recuerda a las conversaciones sobre la matanza.

Puede que alguno de vosotros os hayáis ido a la parte de la sangre, yo me refiero más a los roles de cada miembro de la familia y su propia manera de hacer. Me viene el recuerdo de “mi hermana es la que pica el chorizo” como la tarea encomendada a cada miembro de la familia. O “mi madre ha ido a poner el brasero a los chorizos que hay humedad” para asegurarse de que el trabajo realizado, acabase con un buen resultado.

Cuando empezamos con el corsé, todos nos preparamos, sabemos que tenemos por delante 3 tardes de molde, un montón de horas del abuelo y la decoración.

¡Cada uno a su puesto!

1. Pilar y Sara cortan vendas.

2. Pilar, Sara y Ana visten a Alba con el tubifix, envuelta enterita. Como si estuviera embuchada.

3. Pilar coloca, posiciona, vuelve a colocar. Traeme esto, coge de allí, tracciona, pon la mano plana, levanta brazo, “mamá vigílame la traqueo”, “no estires tanto, que te la llevas”, “rota a linea media”, “esa cabeza está en extensión”… después de dos horas llega el “Alba, ahora no te muevas, estás perfecta”. Para entonces ya estamos todos sudando de la tensión, con articulaciones doloridas de mantener en la posición exacta y de animar a Alba bajo el vítore de “lo estás haciendo muy bien, ya falta poco”.

4. Pilar tira venda, el resto no respiramos. Oímos a Pilar decir “rápido que se seca”, “no sobeis el yeso que se arrebata”, “ahí la mano no”, “Sara mantén la presión ahi”, “no me gusta como fragua el yeso”…, termina de tirar venda y empieza a dar pequeños golpecitos para comprobar el estado de secado, por fin oímos “retiramos, cuidado al sacar, que aún lo podemos deformar” y un “Ana puedes ir lavando y vistiendo a Alba”.

5. Pilar empieza a marcar el yeso, esto sobra, esto hará daño a la niña… hasta que concluye que por ahora no puede tocar más.

6. Pilar pasa el testigo al abuelo “Abuelo me lo calcas, no cortes nada, ¡lo necesitamos para dos dentro de dos días!

7. Abuelo empieza por secar la escayola, revisando que no se deforme durante el secado, ¡no se puede modificar la corrección ni un milímetro!

8. Abuelo pasa a fibra de vidrio, pule, corta, lima todas las impurezas… y en tiempo record ¡esta hecha la parte posterior del corsé!

Volvemos a repetir todos los pasos para la parte delantera del corsé.

Y de nuevo con el barbuquejo (lo que sujeta la cabeza), pero esta vez a Alba se la venda la cabeza y se le pide que mire todo el tiempo al mismo sitio.

Cuando los 8 pasos se han repetido 3 veces, pasamos al siguiente paso.

9. Pilar pone el corsé y empieza a marcar los sitios por donde hay que cortar. Mientras que le decimos a Alba “aguanta un poquito más, sabemos que se te está clavando, ya acabamos”. Hasta que Pilar dice “ha quedado bien”

10. Abuelo pone corchetes, velcro, remaches… para que quede en el lugar exacto que ha marcado Pilar.

11. Mamá pone bonito para que sea el corsé de Alba.

Una amiga de universidad decía, que una vecina siempre les llevaba su matanza a secar a casa de sus padres porque allí secaba bien. Y lo importante que era dejarlos bonitos porque todo el mundo los veía.

Así es con el corsé de Alba, todo el mundo lo mira.

El abuelo no está muy satisfecho con el final, no teníamos el material necesario para que quede bien rematado.

Aunque l

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